Hola amig@s
Después de estas fiestas retomamos nuestros artículos de salud y bienestar empezando una serie sobre los problemas de sexualidad más comunes. Como no puede ser de otra forma, estoy abierto siempre a recibir sugerencias sobre éste o cualquier tema en el que podáis estar interesados, así como a recibir comentarios de cualquier tipo, sean positivos, negativos o aportando sus experiencias personales que gustosamente contestaré a medida de que vayan surgiendo.
Inicio esta serie sobre sexualidad abordando un tema que preocupa muchísimo tanto a hombres como a mujeres. A los hombres porque son los que sufren este tipo de "disfunción" y sus consecuencias psicológicas, a las mujeres porque lo sufren al no poder tener unas relaciones que las satisfagan plenamente, y a la pareja por la fuerte carga emocional negativa que conlleva este problema y que acaba por "liquidar" la relación.
La eyaculación precoz es una falta de control sobre el reflejo eyaculatorio. Todos los hombres o la mayoría de ellos la padecen en alguna fase de su vida. En la adolescencia sobre todo, es muy común cuando se empieza a tener relaciones y ya se empieza a constatar antes de los primeros coitos con otras personas, en la fase masturbatoria. Es decir, cuando se comienza a masturbar en la fase preadolescente o cuando se es adolescente, la masturbación suele durar menos de dos minutos, es rápida y normalmente se recurre a ella con mucha frecuencia por la falta de satisfacción plena. Según mi punto de vista, para que una masturbación sea del todo satisfactoria, nos deje satisfechos y plenos hasta recargar de nuevo nuestros centros de libido, debe de durar al menos 20 minutos. De esta forma no tendremos que recurrir con excesiva frecuencia a la misma, con el consiguiente desgaste físico y de energía vital que ello conlleva.
A medida que avanzamos en edad y en experiencia coital o amatoria solemos controlarla sin demasiados problemas y utilizando distintas técnicas, a saber, "pensando en otra cosa"mientras se hace, parando cuando se llega a una excitación exagerada, haciendo otra cosa mientras se pasa el "apretón" de excitación, etc. Todas estas técnicas y algunas más, las que cada uno ponga en práctica, son válidas pero no definitivas ni nos permiten gozar en plenitud absoluta de nuestra relación sexual. Esto se debe a que el hombre tiene que estar demasiado pendiente de su excitación y no puede concentrarse en amar y nada más. Pero nada ni nadie es perfecto, por lo que usar todos estos métodos para retrasar la eyaculación y poder esperar a que nuestra pareja alcance el orgasmo, es válido; pero no definitivo...
Yo les propongo un entrenamiento que podemos realizar en solitario y practicar después en pareja, que ha sido efectivo en hombres de todas la edades con disfunción en el control eyaculatorio. Es simple y la clave para poder ejercer ese control de la eyaculación.
Si tenemos en cuenta que más del 80% de las mujeres necesitan alrededor de unas 500 penetraciones antes de alcanzar el climax vaginal, clitoridial o mixto realizando el coito, no es difícil de entender que los hombres deberán de poder tener el control de su eyaculación, al menos durante esa cantidad de penetraciones. Lo ideal es que el hombre no solo pudiese controlarse durante ese tiempo sino de manera indefinida, osea, a voluntad. Para eso hay distintos métodos y yo aquí les propongo dos de ellos, los más satisfactorios para mi, mis pacientes y mis familiares a los que he aconsejado.
El primero es el control del esfínter anal, ese pequeño músculo que tenemos alojado entre el ano y nuestros testículos. El esfínter podemos controlarlo de distintas maneras, la primera es relajándolo y contrayéndolo; lo contraemos apretando el ano, como si quisiéramos cerrarlo o intentando forzar una erección, después lo relajaríamos y así continuamente varias veces al día en sesiones de 5 minutos; y la segunda es intentando controlar la orina cuando estamos en plena micción de la misma. Esta segunda forma es más efectiva pero más difícil, si conseguimos controlar nuestro "chorro" de orina a voluntad, casi tendremos el problema resuelto.
Este entrenamiento es muy efectivo aunque nada placentero, pero si ahondamos en él conseguiremos junto con la segunda manera de entrenarse que propondré a continuación, el control a voluntad de nuestra eyaculación.
El segundo método de entrenamiento es la masturbación. Si conseguimos masturbarnos con un número superior a 1000 manipulaciones, controlando la barrera o la frontera de no retorno eyaculativo, donde es ya imposible la marcha atrás, puedo asegurar que el coito lo podremos controlar a voluntad.
¿Como conseguirlo? Nos masturbaremos contando las manipulaciones; y si nos sobreexcitamos pararemos bruscamente soltando nuestro miembro viril por completo, empezando de nuevo la cuenta desde cero. Es importante que sigamos la cuenta y no la perdamos porque eso nos dará un plus para el control de la excitación. Empezaremos desde cero porque es importante que tengamos el suficiente control para no llegar a este punto, ya que haciendo el acto sexual cortaríamos la progresión de la excitación femenina y en ocasiones sería irrecuperable en ellas.
Es bueno que cuando tengamos estas sesiones de entrenamiento dispongamos al menos de una hora de tiempo libre, sin agobios y en la intimidad. Más adelante si tenemos pareja estable, podemos hacerlo junto a ella para hacerla partícipe de nuestros avances y de nuestros retrocesos, porque la guerra no se gana en un día, y podrá ayudarnos para practicar nuestros logros durante el coito. Estas prácticas en pareja se harían con la colaboración indispensable de ella o de él, parando por completo y separándonos bruscamente para no llegar al temido "no retorno". Más adelante será suficiente con simplemente parar o sacar ligeramente nuestro pene de nuestra pareja.
Sigan estos fáciles consejos y conseguiréis con el tiempo ser el amante perfecto, auténtico proveedor de felicidad a vuestra pareja y así mismos.
Otro pequeño consejo que les doy es que a la vez que empecemos con nuestro plan de entrenamiento tomemos un suplemento del neurotransmisor serotonina (factor 5HT) que es el responsable y tiene un papel central en el control de la eyaculación. Este neurotransmisor se consigue en farmacias o herbolarios y es de gran ayuda.
En otro artículo de esta serie sobre sexualidad hablaré del hombre multiorgásmico y de la retroeyaculación, osea,, la facultad de tener múltiples orgasmos sin necesidad de ayacular. Pero esa es otra historia y la contaré más adelante.
Fuerza de voluntad y a por todas....
Saludos a tod@s
Yo les propongo un entrenamiento que podemos realizar en solitario y practicar después en pareja, que ha sido efectivo en hombres de todas la edades con disfunción en el control eyaculatorio. Es simple y la clave para poder ejercer ese control de la eyaculación.
Si tenemos en cuenta que más del 80% de las mujeres necesitan alrededor de unas 500 penetraciones antes de alcanzar el climax vaginal, clitoridial o mixto realizando el coito, no es difícil de entender que los hombres deberán de poder tener el control de su eyaculación, al menos durante esa cantidad de penetraciones. Lo ideal es que el hombre no solo pudiese controlarse durante ese tiempo sino de manera indefinida, osea, a voluntad. Para eso hay distintos métodos y yo aquí les propongo dos de ellos, los más satisfactorios para mi, mis pacientes y mis familiares a los que he aconsejado.
El primero es el control del esfínter anal, ese pequeño músculo que tenemos alojado entre el ano y nuestros testículos. El esfínter podemos controlarlo de distintas maneras, la primera es relajándolo y contrayéndolo; lo contraemos apretando el ano, como si quisiéramos cerrarlo o intentando forzar una erección, después lo relajaríamos y así continuamente varias veces al día en sesiones de 5 minutos; y la segunda es intentando controlar la orina cuando estamos en plena micción de la misma. Esta segunda forma es más efectiva pero más difícil, si conseguimos controlar nuestro "chorro" de orina a voluntad, casi tendremos el problema resuelto.
Este entrenamiento es muy efectivo aunque nada placentero, pero si ahondamos en él conseguiremos junto con la segunda manera de entrenarse que propondré a continuación, el control a voluntad de nuestra eyaculación.
El segundo método de entrenamiento es la masturbación. Si conseguimos masturbarnos con un número superior a 1000 manipulaciones, controlando la barrera o la frontera de no retorno eyaculativo, donde es ya imposible la marcha atrás, puedo asegurar que el coito lo podremos controlar a voluntad.
¿Como conseguirlo? Nos masturbaremos contando las manipulaciones; y si nos sobreexcitamos pararemos bruscamente soltando nuestro miembro viril por completo, empezando de nuevo la cuenta desde cero. Es importante que sigamos la cuenta y no la perdamos porque eso nos dará un plus para el control de la excitación. Empezaremos desde cero porque es importante que tengamos el suficiente control para no llegar a este punto, ya que haciendo el acto sexual cortaríamos la progresión de la excitación femenina y en ocasiones sería irrecuperable en ellas.
Es bueno que cuando tengamos estas sesiones de entrenamiento dispongamos al menos de una hora de tiempo libre, sin agobios y en la intimidad. Más adelante si tenemos pareja estable, podemos hacerlo junto a ella para hacerla partícipe de nuestros avances y de nuestros retrocesos, porque la guerra no se gana en un día, y podrá ayudarnos para practicar nuestros logros durante el coito. Estas prácticas en pareja se harían con la colaboración indispensable de ella o de él, parando por completo y separándonos bruscamente para no llegar al temido "no retorno". Más adelante será suficiente con simplemente parar o sacar ligeramente nuestro pene de nuestra pareja.
Sigan estos fáciles consejos y conseguiréis con el tiempo ser el amante perfecto, auténtico proveedor de felicidad a vuestra pareja y así mismos.
Otro pequeño consejo que les doy es que a la vez que empecemos con nuestro plan de entrenamiento tomemos un suplemento del neurotransmisor serotonina (factor 5HT) que es el responsable y tiene un papel central en el control de la eyaculación. Este neurotransmisor se consigue en farmacias o herbolarios y es de gran ayuda.
En otro artículo de esta serie sobre sexualidad hablaré del hombre multiorgásmico y de la retroeyaculación, osea,, la facultad de tener múltiples orgasmos sin necesidad de ayacular. Pero esa es otra historia y la contaré más adelante.
Fuerza de voluntad y a por todas....
Saludos a tod@s
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